Qué hacemos

La Fundación Privada Josefina Barrera Martí en su compromiso con la sociedad está especialmente sensibilizada y preocupada por el bienestar de las personas mayores. Por ese motivo, desde el comienzo de su actividad en 2019, ha apoyado proyectos ya existentes en otras entidades que ayudan a mantener la autonomía y a promover un envejecimiento activo. Con la participación de la Fundación en estos proyectos, se ha conseguido poder atender a un mayor número de personas mayores mediante la asistencia en los domicilios, el acompañamiento o siendo partícipes de una mejora activa de la salud.

Acompañamiento

Promueve una vida más plena y feliz

Lejos de ser un mero complemento, el acompañamiento en la vejez es un factor determinante en el bienestar general de las personas mayores. No se trata solo de evitar la soledad, sino de garantizar una vida más saludable, tanto mental como físicamente, en una etapa donde el apoyo humano resulta esencial.

El apoyo emocional y la compañía fortalecen la autoestima, reducen el riesgo de desarrollar hábitos poco saludables, problemas de salud mental y es una oportunidad de generar vínculos intergeneracionales enriquecedores.

  • Visitas semanales de una persona voluntaria.
  • Salidas conjuntas a pasear, eventos lúdicos, comprar, etc.

  • Apoyo emocional individualizado tanto a las personas mayores como a familiares y cuidadores principales.
  • Talleres grupales de diversa índole que fomentan la participación grupal, la compañía y la mejora de la autonomía personal.
  • Ayuda a salir a la calle a personas con movilidad reducida y cuyas viviendas carecen de ascensor o se encuentran con barreras arquitectónicas.
Acompañamiento
Mejora actividad física

Mejora de la actividad física

Factor determinante en la longevidad y el bienestar general

Más allá de los beneficios físicos, la actividad física en la gente mayor es fundamental para mantener un bienestar físico, emocional y cognitivo. El ejercicio en general mejora la circulación, favorece la memoria y contribuye a un mejor estado de ánimo, entre otros muchos beneficios. La actividad física estimula la liberación de endorfinas, la hormona de la felicidad.

Aunque todo tipo de actividad física aporta beneficios, los ejercicios de fuerza son especialmente importantes a medida que envejecemos. Ayudan a mantener la masa muscular, mejorar la densidad ósea y prevenir la pérdida de equilibrio, reduciendo el riesgo de caídas. Además, el fortalecimiento muscular mejora la autonomía, permitiendo realizar tareas cotidianas con mayor facilidad y seguridad.

Es importante que el ejercicio se adapte a las capacidades y contextos individuales. Incluso con actividades suaves y progresivas y con pocos recursos se pueden obtener grandes beneficios para la salud física y mental, mejorando la calidad de vida y favoreciendo la independencia en la tercera edad.

  • Sesiones individuales de fisioterapia.
  • Clases grupales e individuales de ejercicio activo con un entrenador o readaptador.
  • Caminatas conjuntas por la ciudad y la montaña.
  • Salidas a bailar, a nadar, a clases de yoga.

Ayuda en las actividades cotidianas

Facilita la independencia y simplifica la estancia en el hogar

A medida que pasan los años, las actividades cotidianas, tanto dentro como fuera del hogar, desempeñan un papel esencial en el bienestar físico y emocional. Tareas como vestirse, cocinar o mantener la casa en orden no solo fomentan la autonomía, sino que también ejercitan la motricidad y la memoria. Sin embargo, cuando surgen limitaciones físicas o cognitivas, estas acciones pueden volverse un desafío, afectando la independencia y la autoestima.

Las rutinas fuera de casa también son fundamentales. Salir a comprar, acudir a citas médicas, pasear o compartir una conversación refuerza el sentido de pertenencia y mantiene la mente activa, ayudando a prevenir el deterioro cognitivo y el aislamiento social. Además, realizar pequeñas tareas, incluso con ayuda, fortalece la autoestima y reduce el riesgo de depresión, ya que permite seguir sintiéndose útil y conectado con el entorno.

El apoyo en estas actividades no debe reemplazar la autonomía, sino estimularla. Estudios demuestran que mantenerse involucrado en el autocuidado y en la vida social contribuye a conservar mejor las capacidades físicas y cognitivas.

  • Visitas semanales de un trabajador para ayudar en las labores del hogar, como la limpieza, cocinar, comprar.

  • Ayuda en las gestiones y trámites que a la gente mayor les puedan resultar complejas y laboriosas.

  • Acompañamiento a citas médicas, burocráticas y otras situaciones donde se sienten desamparados y algo perdidos.
  • Recibir la visita de un trabajador o voluntario que conoce sus necesidades y sus carencias.
  • Servicios de cuidados personales como la higiene personal, peluquería, podología, etc
Ayuda en las actividades cotidianas